Hoy me he sentado enfrente de la casa a comer laguna cosa para no pasar derecho con el hambre en el estomago y me he sentado al lado de un aprostituta, sí ha sido una de quellas mujerea a las que se les ignora, a las que se les hace el feo o las que se les busca a escondidas de la gente... me he sentado al lado de una de ella, le he sonreido, le he hablado.
No podia parar de imaginarme tantas cosas en sus gestos, en su forma de vestir, en cada uno de esos detalles que hablan por ella, sin necesidad de las palabras y en esta rethila imaginara de señales, me ha sonreido, como se sonrien dos persona desconocidas y amigables, hemos hablado y hemos bromeado... y saben algo, la maldita mierda no son aquellas mujeres, somos nosotros los malditos imbeciles que no les vemos a la cara.